Valparaíso, Un viaje a 1900

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25 de Junio de 1998

La familia rechaza novela basada en la vida del boxeador
Libro sobre Arturo Godoy resucita polémica por biografías

El hijo del campeón chileno anunció que impedirá la circulación del relato escrito por Roberto Castillo y editado por Planeta, Muriendo Por la Dulce Patria Mía. El conflicto abre un debate sobre la libertad de expresión y la privacidad de las personas.

 

Por Andrés Gómez

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Arturo Godoy hijo junto a su madre, Marta, anunció que se querellará contra el autor y la editorial e impedirá la difusión del libro, porque "están enlodando la figura" de su padre.

 Dos casos cuestionados

El antecedente más conocido en Chile de un libro cuestionado por quienes aparecen mencionados es, sin duda, Impunidad Diplomática, de Francisco Martorell (en la foto). El texto es una investigación sobre la supuesta extorsión que el ex embajador argentino Espinosa Melo realizaba a prominentes personajes públicos nacionales. Apareció en 1993 en Buenos Aires y cuando los ejemplares viajaban a Chile se les prohibió el ingreso. "Mi caso fue una censura previa. Los señores Andrónico y Guillermo Luksic, que aparecen nombrados como mucha otra gente, presentaron un recurso de protección en la Corte de Apelaciones. El falló fue corroborado por la Corte Suprema, que prohibió la comercialización, difusión e ingreso del texto", expresa Martorell.

El periodista llevó el caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por violación del Tratado de San José de Costa Rica, que prohibe la censura previa. Ganó el litigio y "el Estado chileno debe responder por esta ilegalidad", acota.

Distinto es el caso de la biografía sobre Marcelo Salas, editada recientemente por Dolmen. El futbolista chileno tiene su nombre inscrito como marca comercial, lo mismo que su apodo de Matador. La editorial debió negociar con sus representantes para publicar el texto, porque si no se debía pagarle considerables derechos. En un principio el libro trataría del pueblo mapuche y Salas figuraría como un ejemplo de superación de esa cultura, pero en las conversaciones la investigación derivó en una biografía autorizada. "El no quería aparecer como bandera de los mapuches", indicaron en el departamento editorial de Dolmen.

 El lío legal

"En principio, cualquier persona puede escribir lo que quiera sobre quien quiera. La libertad de expresión está asegurada constitucionalmente", indica el abogado Mario Roa. "Pero también está garantizada la vida íntima y el derecho a la honra", agrega.

El especialista en medios de comunicación explica que, en el caso en cuestión, no era necesaria la autorización familiar. No obstante, los descendientes tienen derecho a presentar un recuros de protección si se comprueba que el aludido ha sido difamado, calumniado o injuriado. "La vida privada está consagrada tanto en la Constitución como en la Ley de Abusos de Publicidad", señala.

Mario Roa aclara que en el caso de quienes "venden su imagen y tienen su nombre inscrito, como los futbolistas, hay que pagarles por el uso comercial de su figura". Este es el caso de los libros, que están dedicados a la venta. A diferencia de un diario, que publica porque el personaje ha hecho noticia, indica el abogado. "En ese caso no estás regulado por la marca", añade.

La publicación de una novela en torno a la vida del boxeador chileno Arturo Godoy (1912-1986) ha levantado nuevamente el tema de los libros biográficos y los conflcitos que suscitan. Por la Dulce Patria Mía, de Roberto Castillo, será presentado por Editorial Planeta el próximo martes 2 de julio, en el Centro de Extensión UC, pero ya ha generado una polémica. La familia de quien disputó la corona mundial de todos los pesos en 1940 contra Joe Louis, anunció querellas contra el autor de la narración y contra la empresa que la ha publicado, porque considera que "están enlodando la gran figura" del campeón chileno.

Arturo Godoy hijo considera que antes de haberse escrito nada sobre su padre, el autor debió pedir autorización a la familia y desmiente que aquél se haya comunicado con ellos en alguna ocasión. "A ese señor no lo hemos visto nunca", afirma, y no acepta que por ser una novela el libro incluya cosas alejadas de la realidad. "El género de ficción se está burlando de Arturo Godoy y eso no lo voy a permitir. Esa ficción miente.

Aunque sea novela, ese señor se pasó de la raya", agrega .

Entre algunas frases, rechaza los comentarios populares que incluye el texto, como que el campeón chileno habría quedado "leso con tanto combo en la cabeza que aguantó" o que terminó "hablando solo por la calle, dando lástima, vendiendo peinetas en las micros". "Nada de eso es cierto -indica. Mi papá hizo clases en la Escuela Militar y en Investigaciones hasta el å76 y desde 1978 vivimos en Iquique. Allá él pasaba en la casa, salía a correr a la playa y nunca tuvo ningún problema siquiátrico. Me podrán decir que no estaba dentro de sus aptitudes, pero era producto del cáncer al hígado que tenía".

Uno de los personajes de la novela es Al Weill, el entrenador de Godoy en Estados Unidos, quien lo recuerda como el "bichito besador" y sin dignidad, porque tras la primera pelea habría besado a Joe Louis. "Tengo los videos de los dos combates y eso no es cierto. Mi papá admiraba a Louis, pero para mí es primordial hacerle un parelé a este asunto", advierte.

Tampoco acepta que se diga que "Arturo no tenía carácter para ser un verdadero campeón", porque en su opinión lo que más poseía Godoy era corazón. "Mi papá nació en Iquique, tierra de campeones -dice- y tenía mucho coraje. Había que ser valiente para enfrentar a Joe Louis, que es el más grande boxeador de la historia. Había que tener corazón para hacer la carrera que él hizo. Mi papá partió como campeón del torneo militar, luego se fue a Buenos Aires y continuó en Estados Unidos. Para llegar a disputar un título mundial en esa época había que tener coraje, fuerza y valentía".

Cree que si a su padre se le fue el cinturón máximo de los peso pesados se debió a la categoría de Louis y a que a Godoy "no lo dejaron pelear agachado en el segundo encuentro". La doble derrota, piensa, no justifica que ahora se lo presente como el símbolo del país de los triunfos morales. "Al retirarse, Arturo Godoy era campeón chileno y latinoamericano. Si no alcanzó el título mundial fue por mala racha, pero siempre luchó y le echó para adelante".

El hijo del boxeador nacido en Caleta Buena, al norte de Iquique, dijo que "le va a salir caro" al autor haber escrito la novela, que impedirá la circulación del texto y que el día del lanzamiento se hará presente en el lugar.

 

Es un homenaje a Godoy

Roberto Castillo investigó la vida de Godoy durante siete años (1988-1995) para escribir Muriendo Por la Dulce Patria Mía, que -dice- siempre quiso mantenerla en el ámbito de la ficción. Indica que hace tres años se reunió con Arturo Godoy hijo y que habló también a su madre, Marta. "Pero me respondieron que un periodista, Raúl Hernán Leppé, tenía el proyecto de hacer la biografía -cuenta- y que ellos no querían contestar nada. Me dijeron que mejor le preguntara directamente a él, quien no tuvo inconvenientes y fue muy llano para darme información que no tenía" El autor recuerda que se entrevistó con Arturo Gogoy hijo en la federación de boxeo, pero que no le entregó mayores datos, cuestión que lamenta. Como también siente la molestia de la familia por aquellas voces populares incluidas en la novela.

"Quise darle voz a esas versiones para ver las maneras en que se forma el mito. Esta no es una novela sobre el ciudadano Arturo Godoy sino sobre el mito y el mito no le pertenece a la familia sino al país. Pero a mí no me sorprende esta reacción, de alguna manera lo esperaba", señala este profesor de literaura en Estados Unidos.

No obstante, el cuestionado beso de Godoy a Louis lo afirma como verídico. "Eso es rigurosamente cierto -asegura-, incluso en Estado Unidos le pusieron el åbichito besador¹. Entiendo que a la familia no le guste la mención, pero creo que fue una reacción de entusiasmo al darse cuenta de que estaba en el round 14 y permanecía en pie. Revisé la cinta, la puse en cámara lenta y se ve que él empieza a arrastrar los guantes por el suelo y de repente salta y lo besa, como una provocación también. Eso es hecho".

Godoy tenía muchas facetas, dice Castillo, como que "era bueno para el payaseo, lo que confirma Raúl Hernán Leppé. En las dos peleas de exhibición en Santiago con el mismo Louis, el chileno le decía garabatos en inglés y en castellano. Tenía distintas aristas que para las personas más cercanas son desconocidas, pero no para quien estuvo años escarbando datos".

El autor aclara que, al margen de los detalles, ha querido hacer un homenaje al campeón de Iquique, "por la manera en que está escrito, la descripción de las peleas y el capítulo Ese Soy Yo, en que el personaje dice la gente nos mira y nos grita pero somos nosotros los que ponemos la sangre".

Explica que las citas de Joe Louis que critican a Godoy las tomó de entrevistas y de la autobiografía del campeón estadounidense e insiste en que ha hecho un exhaustivo trabajo de investigación. Por ello, está dispuesto a conversar con la familia del boxeador.

"Estoy llano a conversar con los familiares cuando quieran. En el libro mismo me encargo de reiterar que se trata de una ficción y que culaquier relación con hechos de la vida real es mera coincidencia. El libro hay que leerlo de manera no muy inocente", enfatiza.

 

Querella sin destino

Por su parte, el editor general de Planeta chilena, Carlos Orellana considera que "tras la lectura de la novela uno queda con una visión humana del personaje". Sostiene que no era necesaria la autorización de la familia para escribir o publicar el texto: "Ningún escritor está inhibido de hacer una novela sobre cualquier personaje público, si no el escritor queda constreñido".

Menciona el caso de Neruda y su Canto General, en que el poeta aborda la historia y diversos personajes desde una perspectiva propia. "Y varios no quedan bien parados", acota.

Por ello, no teme las acciones legales anunciadas por el hijo de Arturo Godoy, porque, además, cree que están opinando sin fundamento. "No ha leído el libro completo. Primero tiene que leerlo para hacer descargos", advierte y añade que el intento de sacar de circulación la novela no tiene horizonte seguro.

"En ese sentido vamos a ser inflexibles. Ellos no tienen autoridad para exigir eso como tampoco para pedirle al autor que diga tal o cual cosa, distinto sería si ellos hubieran encargado el libro. Se van a quebrar la cabeza en algo que no tiene destino", concluye.


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25 de Junio de 1998
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