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17 de Junio de 1998


La novela del mito Godoy

Muriendo por la Dulce Patria Mía es la narración que tiene como protagonista al boxeador chileno que perdió dos veces el título mundial de los peso pesados en 1940. A través de él, su autor, Roberto Castillo, crítica a Chile como el país de los triunfos morales y se cuestiona la noción de héroe.

 

Por Andrés Gómez B.



"°Agáchate, Godoy, agáchate!", le gritaba un santiaguino de apellido Meredith al campeón chileno de peso pesado, en Nueva York, hace 58 años.

El iquiqueño enfrentaba a un boxeador negro llamado Joe Louis, que aplastó las ilusiones del país de tener un título mundial. Esta anécdota, sobre la cual se ha mistificado durante décadas, es un episodio central de la novela Muriendo por la Dulce Patria Mía, de Roberto Castillo, que Editorial Planeta lanzará a comienzos de julio.

Arturo Godoy, nacido en Caleta Buena (al norte de Iquique), en 1912, entró al panteón de los héroes nacionales por haber disputado en dos ocasiones la corona de todos los pesos del boxeo. A pesar de que perdió ambas veces, fue recibido como un campeón en Chile. A Roberto Castillo, residente en Estados Unidos, le pareció interesante su figura y en él vio el símbolo del país de los triunfos morales, como también la posibilidad de revisar la historia y abrir la olvidadiza memoria nacional.

Durante siete años (1988-1995) investigó sobre el personaje, entrevistó a su familia, a quienes lo conocieron, al poeta Jorge Teillier, desempolvó archivos en Chile y Estados Unidos, escuchó las grabaciones radiales de la época sobre la famosa pelea y observó las películas en que se registró ese combate. En 24 meses más armó la novela, que -aclara- "está construida alrededor de la historia de Godoy, pero no es su biografía.

Ocupa un rol central como figura mítica, no como ser real". En torno al púgil, cuenta, también transcurre la historia de Chile.

-¿En qué momento de su vida tomas a Godoy?.

-La novela cubre la mayor parte de su vida. Hay momentos en que se reconstruye su infancia, su juventud, sus primeros pasos en el boxeo y luego la atención está en las peleas por el título, en 1940, y en lo que pasó después, hasta su retiro, en 1953. Como trasfondo, está el retrato de la época o un acercamiento a ella.

-¿Revisas acontecimientos sociales?.

-Procesos y circunstancias que se pasan por alto en la historia oficial, como la matanza de obreros en la escuela Santa María de Iquique. Y también otros legendarios, como el Combate Naval de Iquique, porque ya Prat es la figura heroica que lo da todo por la patria y este motivo lo uso en toda la novela.

-¿Tu mirada es crítica sobre nuestro pasado?.

-Es una visión crítica sobre la manera en que en Chile nos relacionamos con la historia. Cómo se transmite, cómo nos fijamos en lo más superficial y no nos damos cuenta cuando se repite. En este sentido, el libro quiere remecer esta complacencia que tenemos con nuestro propio pasado. Tendemos a pensar que la historia empezó ayer.

-¿Qué situaciones reconoces como constantes históricas?.

-La violencia. La violencia ha tenido un rol preponderante, desde los comienzos de nuestra historia. Este es uno de los hilos conductores, porque la historia se mueve a través de hechos violentos que no quedan registrados o se registran de manera superficial. El boxeo es en sí violento, pero ha sido ensalzado como una manifestación de la hombría, cuando no es más que la violencia con reglamento. Ahí está el paralelo con la historia: hechos considerados como actos de heroísmo o sacrificio en realidad son violencia desatada.

-¿Hay una relación también entre el triunfo moral de Godoy y el país?.

-Estamos llenos de victorias morales y de triunfalismos exagerados.

Somos el país del casi casi, de rasguñar pero no alcanzar las metas, por eso cuando alguien está cerca del triunfo aparecen nuestras frustraciones colectivas. Hay una visión de la historia así también. Muchos dicen que a fines del siglo pasado Chile dejó pasar una oportunidad histórica para desarrollarse porque aconteció la revolución del å91, y ese mismo argumento se escucha ahora: que no podemos dejar esta oportunidad, sin considerar si la meta es realmente ésa. En el caso de Godoy, ¿de qué le servía ser campeón? ¿qué costo tuvo su intento?.

-¿Cómo está estructurada la novela?.

-A través de distintas voces que narran. Varios personajes asumen la voz narrativa, incluso uno que parece a mí. Una primera persona es el mítico Gabriel Meredith, basado en aquél que le gritaba åAgáchate, Godoy¹. También aparece Jorge Teillier, a quien está dedicado el libro, y el propio Godoy habla también. Quise dar varias versiones, porque todo el mundo habla de él, pero en realidad se le conoce muy poco.

-Algunos dicen que le robaron el título, incluso que lo pisaron durante la pelea.

-Godoy perdió porque Joe Louis era excepcional. Al que le pisaron un pie fue al Tany Loaiza, en los años 20. Godoy peleó dos veces con Louis.

En la primera perdió por puntos (2-1) y en la segunda recibió una paliza tan espeluznante que la pelea se suspendió en el octavo round. Pero él quería seguir. Tenía la cara destrozada y debieron entrar 35 policías para calmarlo, porque no aceptaba el término. Después de eso, vino la decadencia.

-¿Haces referencia a su supuesta colaboración con la dictadura? Dicen que incluso estuvo involucrado en torturas.

-Fue algo que no pude comprobar. Mucha gente dice que sí fue un colaboracionista. Sé que dio instrucción en la Escuela Militar y en la de Investigaciones, pero eso no lo incluyo. Lo que me interesa es el paralelo con nuestra historia.


La Tercera en Internet
17 de Junio de 1998
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